La jornada abordó neuordivergencia, aspectos legales, desarrollo infantil, regulación emocional y estrategias para acompañar a niños y niñas frente a situaciones de sobrecarga, además de abrir un espacio de conversación entre las familias.
Colegio Mayor Peñalolén realizó este lunes la “Charla-Taller: Neurodivergencia e Inclusión”, encuentro dirigido principalmente a familias del Primer Ciclo y encabezado por la psicóloga y asesora externa Carolina Acuña, con el apoyo de Valeska Castro, educadora diferencial del nivel. La actividad permitió entregar información y resolver inquietudes relacionadas con las distintas formas de aprender, desarrollarse y relacionarse durante la infancia.
Durante la jornada se revisaron contenidos asociados a la Ley de Inclusión, la Ley TEA y los decretos 170 y 83, además de aspectos vinculados al desarrollo cerebral entre los 2 y 8 años y las primeras señales que pueden advertir una neurodivergencia. También se profundizó en la regulación emocional, particularmente en cómo distinguir una desregulación y reconocer anticipadamente señales de sobrecarga. “Buscábamos entregar ideas claras y herramientas que las familias pudieran llevar a situaciones cotidianas”, explica Castro.
El encuentro comenzó retomando una cápsula sobre neurodiversidad que el equipo de Primer Ciclo había enviado previamente a los hogares para promover la reflexión familiar. Aunque originalmente se habían preparado dinámicas grupales, la conversación tomó un camino más espontáneo debido a la cantidad de preguntas y experiencias compartidas por los asistentes. Participaron apoderados con hijos diagnosticados, familias que se encuentran en procesos de evaluación y también padres interesados en aprender cómo orientar a sus hijos cuando un compañero atraviesa una desregulación.
Uno de los aspectos que marcó la actividad fue precisamente el intercambio entre los propios apoderados. Algunas familias compartieron el proceso vivido a partir del diagnóstico de sus hijos, generando un espacio de acompañamiento y aprendizaje colectivo. También surgieron consultas sobre cómo enseñar a los niños a establecer límites y respetar el espacio personal, especialmente frente a situaciones complejas de convivencia. Parte de estas materias continuará siendo abordada en un próximo taller especialmente dedicado a esa temática.
Para el colegio, este tipo de encuentros busca acercar a las familias información práctica y, al mismo tiempo, avanzar hacia criterios compartidos entre el hogar y la escuela. “Estas instancias generan empatía porque permiten que familias con realidades distintas se escuchen y comprendan mejor los desafíos que viven otros estudiantes”, señala Valeska Castro. La educadora destaca que contar con un lenguaje común y herramientas para conversar sobre neurodiversidad en casa contribuye a fortalecer una convivencia basada en el respeto, la comprensión de las diferencias y el bienestar de todos los estudiantes.
