Con actividades diferenciadas por ciclo y un fuerte énfasis en la responsabilidad digital, el establecimiento reunió a sus estudiantes en torno a compromisos concretos de convivencia que trascendieron el aula.
Este miércoles, Colegio Mayor Peñalolén conmemoró el Día de la Convivencia con una jornada que contempló actividades para alumnos desde 3° Básico hasta IV° Medio, organizada en torno a un objetivo central: fortalecer los valores institucionales y promover el buen trato en entornos digitales. Las actividades fueron diseñadas según la etapa de desarrollo de cada ciclo, asegurando que los contenidos fueran pertinentes y significativos para los estudiantes.
Los más pequeños, de 3° y 4° Básico, trabajaron con la fábula “El espejo brillante”, una herramienta pensada para acercar a los niños a la reflexión sobre cómo la tecnología puede afectar sus relaciones presenciales. “El objetivo fue promover la conciencia social y la empatía respecto al impacto que tiene la tecnología en cómo nos relacionamos cara a cara”, explicó Fabián Pérez, docente encargado de la actividad. En el ciclo intermedio, de 5° a 8° Básico, se utilizaron emojis y tarjetas de afirmaciones en una dinámica de posicionamiento orientada a que los estudiantes reflexionaran críticamente sobre su propio bienestar y el de sus pares en internet.

Para los cursos superiores, de 7° Básico a IV° Medio, la actividad “Conectados con respeto” puso el foco en la corresponsabilidad frente a situaciones de exclusión o falta de respeto en redes sociales. Pérez destacó que en todos los niveles los estudiantes tuvieron un rol protagónico: “Participaron de manera activa a través del diálogo y la creación colectiva, proponiendo y redactando sus propios compromisos de convivencia digital, asegurando que fueran realistas y aplicables a su vida cotidiana”. Los acuerdos quedaron registrados en papelógrafos y pizarras, dando visibilidad simbólica a los compromisos de cada curso.
Además de las habilidades relacionales —como la escucha activa, el respeto por la dignidad y la resolución de conflictos—, la jornada buscó instalar una comprensión más consciente del uso de la tecnología. “Quisimos que los estudiantes reconocieran que la tecnología debe usarse para acercar a las personas, y que gestos tan simples como pedir permiso antes de compartir contenido ajeno forman parte de una convivencia digital respetuosa”, señaló el docente.

La actividad culminó con un compromiso individual y una tarea de reflexión en familia, extendiendo los valores trabajados más allá del establecimiento. Para Pérez, ese fue uno de los aspectos más valiosos de la jornada: “Comprender que cuidar la convivencia en espacios virtuales es una tarea de todos impacta directamente en el bienestar general y en el trato cotidiano. No es solo una responsabilidad del colegio, es una tarea compartida”.
