La iniciativa musical, que se inició hace algunos días, convocó a cerca de 100 estudiantes en su jornada inaugural, marcando un positivo inicio para este nuevo espacio formativo.
Hace algunos días, el Colegio Mayor Peñalolén dio inicio a las clases de violín impartidas por la Academia Orquin, en una instancia que reunió a cerca de 100 estudiantes interesados en acercarse por primera vez a este instrumento. La jornada inaugural se desarrolló en un ambiente de entusiasmo y curiosidad, permitiendo a los alumnos explorar el violín de manera práctica y colectiva.

La primera sesión estuvo pensada como una experiencia introductoria, en la que los participantes pudieron conocer las partes del instrumento, aprender sus posturas iniciales y ejecutar sus primeras notas, todo en un formato grupal que emuló el trabajo de una orquesta. “Fue una clase inicial para que todos los niños que quisieran probar el instrumento pudieran tener ese primer acercamiento, tocando juntos desde el comienzo”, explicó Juan Cerda, director de la Academia Orquin.
La alta convocatoria fue uno de los aspectos más destacados de esta jornada, reflejando el interés de la comunidad escolar por las actividades artísticas. Para responder a esta demanda, la academia dispuso de una amplia cantidad de instrumentos y un equipo docente robusto, permitiendo que todos los estudiantes pudieran participar activamente. “Contamos con una cantidad similar de violines y con un equipo de profesores que permitió desarrollar la clase de manera simultánea y ordenada”, agregó Cerda.

Uno de los elementos centrales del programa es su carácter inclusivo y accesible. Las clases están dirigidas a estudiantes de distintas edades y no requieren experiencia previa, ya que la academia proporciona los instrumentos necesarios durante todo el proceso formativo. “Nuestro objetivo es que cualquier niño pueda acceder al violín, sin necesidad de conocimientos previos. Nosotros facilitamos los instrumentos para que puedan practicar también en sus casas”, señaló el director.
El programa contempla una progresión por niveles, permitiendo que los estudiantes avancen en su aprendizaje a lo largo del tiempo e incluso se integren a instancias musicales más avanzadas. En ese sentido, la experiencia de la Academia Orquin en otros establecimientos respalda el impacto formativo de esta iniciativa. “Hemos visto cómo alumnos que comienzan desde pequeños logran desarrollar un nivel muy alto, incluso integrándose a orquestas infantiles y juveniles”, explicó Cerda.
Más allá del aprendizaje musical, el taller busca contribuir al desarrollo personal de los estudiantes, fortaleciendo su confianza y habilidades sociales. “El violín no solo entrega una herramienta artística, también aporta en la autoestima y en la formación de la personalidad. Muchos niños cambian completamente cuando comienzan a tocar”, concluyó Cerda.
