El taller reunió en Colegio Mayor Peñalolén a estudiantes y apoderados de los cinco cursos del nivel en una jornada dedicada a comprender los cambios propios de la adolescencia y entregar herramientas para acompañar tanto el camino académico como los hábitos de estudio desde el hogar.
Una jornada de conversación, aprendizaje y trabajo conjunto vivieron este sábado las familias de I° Medio de Colegio Mayor Peñalolén, durante el Taller Padre-Hijo desarrollado en nuestro establecimiento. Bajo el tema “Hackear el cerebro”, la actividad convocó a estudiantes y apoderados de los cinco cursos del nivel para reflexionar sobre los desafíos propios de esta etapa y sobre el rol que pueden cumplir las familias en su desarrollo académico y emocional.
La primera parte estuvo a cargo de Carolina Acuña, psicóloga y asesora educacional del colegio, quien abordó diferentes transformaciones que experimenta el cerebro durante la adolescencia, apoyándose en conocimientos provenientes de la neurociencia. Entre otros aspectos, explicó procesos asociados a la maduración cerebral y su relación con las emociones y las conductas. “Se entregaron una serie de indicaciones y tips a los apoderados para comprender el desarrollo y los cambios que están experimentando los estudiantes en esta edad”, explicó José Miguel Arriagada, director de Tercer Ciclo.
Posteriormente, la educadora diferencial Camila Jara centró su exposición en los hábitos de estudio y en distintas estrategias que las familias pueden aplicar en casa para potenciar el aprendizaje, especialmente en Matemática. Entre las recomendaciones se planteó establecer rutinas con periodos acotados de estudio y descanso, además de acompañar a los estudiantes sin resolver directamente sus dificultades. “La idea es darles tiempo suficiente para pensar antes de intervenir, preguntar, tratar de entender qué es lo que no están comprendiendo y pedirles que expliquen con sus propias palabras”, detalló el docente.
El encuentro también contempló un trabajo práctico entre padres e hijos, quienes debieron identificar aquellas situaciones que pueden dificultar el estudio y generar acuerdos para enfrentarlas. Una de las preguntas, por ejemplo, invitó a reconocer cuáles son las principales distracciones presentes en el hogar —como las redes sociales— y qué acciones concretas podrían adoptar para disminuirlas. Según contó el director de Tercer Ciclo, el ejercicio buscó que cada familia pudiera iniciar un diagnóstico propio y establecer compromisos que luego pudieran continuar trabajando en casa.
El principal objetivo de la jornada fue, precisamente, fortalecer el acompañamiento familiar durante una etapa de importantes cambios y favorecer mejores condiciones para una educación integral. “Queremos potenciar el aprendizaje de los estudiantes y ayudar a generar hábitos que después puedan utilizar para resolver sus propios problemas”, señaló José Miguel Arriagada.

