Estudiantes de Colegio Mayor Peñalolén participan en investigación de la UC: es sobre cómo aprenden los adolescentes en entornos digitales

Iniciado en 2024 y con término previsto para 2028, el estudio es liderado por María Soledad Aravena, académica de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente, el equipo se prepara para analizar los datos recogidos este año con la participación de cerca de 100 estudiantes de III° medio de nuestro colegio. La colaboración también contempla talleres para docentes y la entrega de resultados que contribuyan al trabajo en las aulas.

Comprender cómo aprenden los adolescentes en un mundo de información digital es el desafío de una investigación de la Pontificia Universidad Católica de Chile en la que participan estudiantes de nuestro Colegio Mayor Peñalolén. El proyecto FONDECYT 1241083, liderado por María Soledad Aravena, académica de la Facultad de Letras, estudia las prácticas lectoras de los jóvenes y sus habilidades para comprender y evaluar los contenidos que encuentran en estos espacios.

“Buscamos comprender cómo se informan y aprenden en los entornos digitales, qué factores afectan mayormente su comprensión y cuánto inciden esos factores en sus habilidades para comprender las perspectivas diferentes y evaluar la calidad de los contenidos”, explica la investigadora.

La colaboración comenzó en 2024, cuando el equipo universitario contactó a establecimientos de distintas dependencias para realizar una primera exploración mediante conversaciones con estudiantes de II° y III° medio. Desde entonces, nuestro colegio ha contribuido a coordinar las actividades, involucrar a los profesores y gestionar las autorizaciones de las familias. La doctora en Lingüística destaca especialmente a quienes han acompañado este proceso: “Destaco y agradezco particularmente la apertura, visión y apoyo de la Rectora Macarena Salas, y el enorme y constante trabajo de la Directora Curricular, Gema Martínez, quien ha sido una pieza fundamental en todo el proceso vinculado con la investigación así como también en la gestión de los talleres para el colegio”.

María Soledad Aravena, la investigadora detrás del proyecto.

El aporte de los estudiantes se ha desarrollado en distintas etapas. En 2024 participaron cerca de 40 alumnos de los colegios Mayor Tobalaba y Peñalolén en grupos de discusión y encuestas digitales; posteriormente, en 2025, unos 50 estudiantes de III° medio de nuestra sede realizaron una tarea de comprensión lectora en papel y pantalla. Esa experiencia permitió preparar la aplicación principal de este año. “La participación de los estudiantes ha sido masiva y responsable siempre”, afirma la académica, quien detalla el alcance de la etapa más reciente: “Este año 2026 participaron unos 100 estudiantes de IIIº medio en la aplicación principal en que tuvieron que ver videos y leer textos en pantalla”.

Una de las herramientas que incorpora el estudio es el eye tracker, un dispositivo de seguimiento ocular que registra los movimientos de los ojos durante la lectura. A diferencia de una evaluación basada únicamente en preguntas posteriores, permite observar cómo los estudiantes recorren un texto y dónde se detienen. Según explica Aravena, esta tecnología ayuda a identificar “cuánto esfuerzo cognitivo destina a cada parte, si necesita releer o no, qué palabras o frases resultan más costosas, hacia dónde ‘salta’ su mirada para resolver un problema en el texto”. Con estas tareas, el equipo busca comprender cómo utilizan sus conocimientos previos y qué ocurre cuando encuentran información errónea o contradictoria.

Los resultados preliminares de la primera etapa plantean desafíos para la enseñanza y el acompañamiento de las familias. La investigadora advierte que disponer de abundantes contenidos no asegura una comprensión profunda: “Los principales resultados de la indagación cualitativa indican que los adolescentes tienen un acceso extraordinario a la información, pero eso no significa que estén desarrollando las capacidades para comprenderla en profundidad y evaluar su confiabilidad”.

Entre las tendencias observadas menciona la preferencia por contenidos breves y entretenidos, así como dificultades para sostener la concentración. Por ello, enfatiza que “el desafío educativo para los establecimientos y las familias es ayudarlos a desarrollar criterios para distinguir información confiable, leer críticamente y construir conocimientos más profundos”.

La relación entre el equipo universitario y nuestro colegio también ha generado espacios de formación para los profesores, vinculando la investigación con las necesidades del establecimiento. Aravena explica que el trabajo conjunto ha permitido diseñar actividades útiles para la comunidad y precisa: “Entre 2024 y 2026 hemos tenido más de 10 sesiones de talleres con profesores de enseñanza básica y media, de todas las disciplinas, para abordar diversos aspectos relacionados con la mejora de las habilidades de lenguaje, vocabulario y lectura”. Así, la participación del colegio se extiende más allá de las evaluaciones de los estudiantes y abre oportunidades para fortalecer las herramientas pedagógicas de sus docentes.

Actualmente, el equipo debe procesar y analizar los datos recogidos durante septiembre y octubre, cuyos resultados espera comunicar al colegio entre marzo y abril de 2027. El proyecto, que concluirá en 2028, contempla además una última toma de datos durante el próximo año y nuevas instancias de trabajo con los profesores. “Durante el año 2027 se realizarán algunos talleres derivados de estos resultados, que permitan entregar una ‘bajada’ pedagógica de los mismos, algo que resulte más operativo y pertinente para los profesores en sus actividades de aula”, finaliza la investigadora.